El análisis de rendimiento de la temporada 2025-26 muestra un club sin identidad táctica, con 11 formaciones distintas en 31 jornadas y apenas 34 puntos, justo cuando Five Eleven negocia la compra con una due diligence que ya alertó sobre sus cuentas
El Sevilla FC afronta simultáneamente dos crisis que se retroalimentan. En el campo, los datos de la temporada 2025-26 dibujan un equipo sin identidad táctica, atrapado en la zona de descenso durante buena parte del curso y con márgenes de supervivencia muy estrechos. En los despachos, Five Eleven Capital, el fondo vinculado a Sergio Ramos, negocia la compra del club con una due diligence que ya detectó desajustes contables y patrimonio neto negativo. El deterioro deportivo no es anecdótico en esa negociación: es un factor que afecta directamente a la valoración del activo.
11 formaciones en 31 jornadas: la inestabilidad táctica como dato financiero
El indicador más revelador del análisis de rendimiento del Sevilla en LaLiga 2025-26 no es el marcador ni la clasificación. Es el número de sistemas tácticos utilizados: 11 formaciones distintas en 31 jornadas. El 4-2-3-1 ha sido el más frecuente (37% de los partidos), pero ha sido abandonado y recuperado de forma repetida. Los sistemas de cinco defensas como el 5-3-2 y el 5-4-1 aparecen como señal de equipos bajo presión en la tabla baja. Estructuras más exigentes como el 3-4-2-1 o el 3-4-3 requieren automatismos que no se construyen con la rotación de sistemas que ha practicado el club.
La destitución de Matías Almeyda en marzo y la llegada de Luis García Plaza añaden un cambio de entrenador a la inestabilidad estructural. Con 34 puntos de 31 partidos (9 victorias, 7 empates y 15 derrotas) y un rendimiento ligeramente por debajo de los 35,8 puntos esperados según los modelos de xG, el Sevilla forma parte de una batalla por la permanencia junto a Mallorca, Alavés, Elche, Oviedo y Levante.
El coste económico del descenso: entre 30 y 40 millones menos en derechos televisivos
Para el Sevilla FC, descender a Segunda División no es solo un problema deportivo. Es una caída de ingresos estructural con impacto inmediato en la valoración del club. Los derechos televisivos de LaLiga distribuyen en torno a 50 millones de euros anuales a los clubes de la parte baja de la tabla de Primera División. En Segunda, esa cifra cae a menos de 10 millones. La diferencia, entre 30 y 40 millones de euros anuales, se mantiene durante al menos dos temporadas, el tiempo mínimo que suelen necesitar los clubes para regresar a Primera.
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Ese escenario transforma radicalmente los parámetros sobre los que Five Eleven Capital está negociando la compra. La due diligence realizada con KPMG ya detectó inspecciones fiscales abiertas, provisiones incorrectas y patrimonio neto negativo sostenido por préstamos participativos de CVC Capital Partners. Un descenso añadiría una reducción de ingresos de entre 60 y 80 millones de euros en dos ejercicios a ese pasivo ya deteriorado, lo que justificaría una rebaja adicional sobre los 450 millones de euros de valoración inicial que el fondo ya estaba presionando a la baja.
Presión alta sin control: el PPDA como radiografía de un equipo desequilibrado
Los datos de pressing refuerzan el diagnóstico de inestabilidad. El PPDA (pases permitidos por acción defensiva) del Sevilla se sitúa en 9,13, el tercero más bajo de la liga tras Barcelona y Rayo Vallecano, lo que indica un equipo que presiona con agresividad alta. Sin embargo, su PPDA en contra es de 11,78, una cifra que refleja una capacidad solo moderada para sostener la posesión bajo presión rival.
El resultado es un desequilibrio estructural: intensidad sin control. Un equipo que gasta energía en presionar pero que no tiene la estabilidad posicional para rentabilizarlo en posesión. Ese patrón, repetido a lo largo de la temporada con distintos sistemas y distintos entrenadores, apunta a un problema de plantilla y de proyecto más profundo que el meramente táctico.
El activo que se deprecia mientras se negocia su venta
Para Five Eleven, cada jornada que el Sevilla no certifica la permanencia es una jornada en que el activo que está comprando pierde valor. La combinación de cuentas deterioradas, inestabilidad deportiva y riesgo de descenso coloca al fondo en una posición negociadora cada vez más fuerte frente a los accionistas actuales. El club necesita vender en condiciones aceptables y necesita la permanencia para que esas condiciones no se deterioren aún más. Las dos urgencias corren en paralelo, y el calendario aprieta en ambos frentes.




