Jefferies calcula que el torneo generará unos 568 millones de litros adicionales de consumo mundial, concentrados en la hostelería europea durante seis semanas que pueden valer tres décimas de crecimiento anual a la industria.
El sector cervecero lleva meses bajo presión. Según datos de la consultora IWSR, el volumen global de ventas de cerveza cayó un 1% durante 2025, afectado especialmente por la debilidad de mercados tan relevantes como Estados Unidos y Brasil. Los jóvenes consumen menos alcohol que las generaciones anteriores, las campañas de salud pública han ganado terreno y las alternativas sin o con bajo contenido alcohólico crecen en numerosos mercados. El resultado es una industria acostumbrada a expandirse que ahora busca catalizadores externos para romper la tendencia.
El Mundial de Estados Unidos, México y Canadá llega en ese momento.
El efecto Jefferies: 1.000 millones de pintas en seis semanas
Un análisis del banco de inversión Jefferies, elaborado a partir de datos de Euromonitor y del histórico de los últimos seis Mundiales, cifra el impacto directo del torneo en aproximadamente 1.000 millones de pintas adicionales de consumo en todo el mundo, equivalentes a 568 millones de litros. Llevado al conjunto del año, ese volumen supone unas tres décimas de punto de crecimiento para la industria cervecera mundial, un dato que en un sector con ventas planas resulta muy significativo.
El formato ampliado de 2026 amplifica el efecto. Por primera vez participarán 48 selecciones en lugar de las 32 habituales, el número de partidos crece de 64 a 104 (un incremento superior al 60%) y la duración del campeonato pasa de los 29 días de Qatar 2022 a 39 jornadas. Cada encuentro adicional representa una oportunidad de consumo, sobre todo en la hostelería europea: buena parte de los partidos se emitirán entre las cinco de la tarde y las once de la noche, en las horas de máxima actividad de bares y terrazas.
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Según los analistas de Jefferies, el canal doméstico (supermercados e hipermercados) apenas experimentará variación. El verdadero crecimiento se concentrará en el canal on-trade: bares, pubs y restaurantes absorberán la mayor parte del incremento previsto.
Tres estrategias para el mercado español
En España, el impacto promete ser especialmente intenso. El torneo coincide con la temporada turística y el periodo de máxima actividad de la hostelería. Mahou San Miguel estima que el consumo en hostelería podría aumentar alrededor de un 3% en volumen durante la competición, con potencial de amplificación si los horarios son favorables o la selección llega lejos.
El reparto de fuerzas deja tres estrategias diferenciadas:
- Mahou San Miguel aprovechará el tirón de Budweiser (patrocinador global de la FIFA desde 1986), cuyos derechos de venta gestiona en España. La marca activa así el patrocinio FIFA sin haberlo pagado directamente.
- Damm buscará la conexión emocional a través de Cervezas Victoria, patrocinadora oficial de la selección española, apostando por la narrativa nacional frente al patrocinio institucional.
- Heineken evitará la guerra de patrocinios deportivos para concentrar su maquinaria promocional en el canal de distribución masiva: supermercados e hipermercados.
AB InBev: el riesgo de la logística y la lección de Qatar
AB InBev, propietaria de Budweiser y principal patrocinadora cervecera de la FIFA, es quien más tiene en juego. La compañía asegura haber incorporado mecanismos de flexibilidad para redistribuir producto en función de la evolución de la competición, una lección directa de Qatar 2022, cuando las autoridades cataríes prohibieron la venta de alcohol en los estadios a 48 horas del inicio del torneo. Esa decisión obligó a modificar planes logísticos y comerciales ya ejecutados, y derivó en una negociación de compensación cifrada por algunos medios en torno a los 47 millones de dólares.
Los analistas de Morgan Stanley han advertido además del riesgo de inventario: una eliminación temprana de una selección con millones de seguidores puede generar excedentes importantes; una clasificación inesperada, roturas de stock. La gestión de esa incertidumbre, multiplicada ahora por 48 selecciones en lugar de 32, es uno de los principales desafíos operativos del sector.
El impacto económico total del torneo trasciende las bebidas. Un estudio de OpenEconomics para la FIFA y la Organización Mundial del Comercio estima una actividad económica global de unos 40.900 millones de dólares (aproximadamente 35.000 millones de euros). Para conocer cómo la FIFA monetiza cada palanca del torneo, incluido el parche dorado de los campeones, el detalle está en nuestros análisis de patrocinio y licencias. Para la industria cervecera, esos 39 días de competición representan algo más concreto: la mayor ventana de crecimiento concentrada disponible en un año con ventas globales en retroceso.




