Win Sports tiene un acuerdo extraoficial con la Dimayor por 91 millones de dólares anuales pero el verdadero nudo es interno: solidaridad total o reconocimiento al que más genera
El fútbol colombiano tiene casi cerrado su nuevo contrato de derechos televisivos. Win Sports y la Dimayor tienen un acuerdo extraoficial por 91 millones de dólares anuales, casi el doble del contrato actual, que incluye derechos internacionales. El contrato vigente vence el 31 de diciembre de 2026 y Win mantiene el derecho de preferencia. Sobre el papel, la renovación debería ser un trámite.
No lo es. El verdadero nudo no está en la negociación con la televisión sino dentro del propio fútbol colombiano, entre los 36 clubes que tienen que ponerse de acuerdo en cómo repartir ese dinero antes de que se pueda firmar nada.
La exigencia de los 8 grandes
Nacional, Millonarios, América, Junior, Santa Fe, Cali, Medellín y Once Caldas han condicionado su cesión de derechos. No aceptan el modelo de reparto casi igualitario actual y exigen pasar a un sistema mixto: una parte igual para todos los clubes y otra variable en función de audiencia, rating y rendimiento deportivo. En otras palabras, quieren que el que más genera reciba más.
La lógica económica es comprensible. Los partidos de estos ocho clubes concentran la mayor parte de la audiencia televisiva del fútbol colombiano. Si el pastel crece hasta 91 millones de dólares, consideran que el reparto debe reflejar quién pone los espectadores frente a la pantalla.
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El problema: los otros 28 clubes
Los clubes de menor envergadura defienden el modelo de solidaridad total. Un reparto más igualitario es lo que les permite sobrevivir económicamente y competir en la misma liga que los grandes. Aceptar un modelo variable sería asumir una brecha creciente que con el tiempo haría inviable la competitividad del campeonato.
Sin acuerdo entre los 36 clubes sobre el modelo de reparto, la firma del contrato con Win Sports no puede avanzar. El acuerdo extraoficial con la televisión puede volverse humo si el fútbol colombiano no resuelve primero su debate interno.
¿Solidaridad total o reconocimiento al que más genera? Esa pregunta no tiene respuesta fácil y el tiempo corre.




