Čeferin avisa a Italia: sin estadios modernizados, la Eurocopa 2032 puede ser solo de Turquía

La UEFA amenaza con retirar los derechos de coorganización a Italia si no hay avances reales en las obras antes del torneo

Italia se juega su sitio en la Eurocopa 2032. El presidente de la UEFA, Aleksander Čeferin, ha lanzado una advertencia pública y sin ambages al país coorganizador: la infraestructura de estadios italiana está entre las peores de Europa, y si no hay progresos concretos en los proyectos de modernización, Italia podría perder sus derechos de coorganización del torneo. En ese escenario, Turquía asumiría la totalidad del evento.

Solo la Allianz Stadium cumple los estándares de la UEFA

El diagnóstico de Čeferin es contundente. De todos los recintos previstos para la Eurocopa 2032 en suelo italiano, únicamente la Allianz Stadium de Turín, estadio de la Juventus, cumple en la actualidad con los requisitos exigidos por la UEFA. El resto acumula retrasos, incertidumbres jurídicas o proyectos todavía en papel.

El caso más llamativo es el del San Siro de Milán. Los planes de demolición y reconstrucción del estadio están bajo escrutinio por presuntas irregularidades en el proceso de licitación y obstáculos burocráticos que han paralizado el avance de las obras. En Roma y Florencia, los proyectos han recibido aprobación formal, pero el ritmo de ejecución sigue sin satisfacer a la UEFA, que observa con creciente impaciencia cómo los plazos se acortan sin que las grúas avancen al ritmo necesario.

Un gobierno debilitado y una opinión pública reticente

El contexto político complica aún más la situación. El gobierno de Giorgia Meloni, de corte ultraderechista, atraviesa un momento de debilidad institucional que limita su capacidad de impulsar decisiones de gran calado económico. A eso se suma una oposición interna significativa al uso de fondos públicos para financiar infraestructuras deportivas vinculadas al torneo, un debate que erosiona el respaldo político necesario para destrabar los proyectos.

La combinación de parálisis burocrática, incertidumbre jurídica en los contratos y falta de voluntad política configura un escenario en el que Italia no solo incumple los plazos, sino que no ofrece garantías suficientes de que vaya a cumplirlos.

Turquía, lista para quedarse con todo

Frente a las dificultades italianas, Turquía se presenta como el coorganizador que avanza sin fricciones. El país ha acelerado sus proyectos de infraestructura y mantiene una posición sólida ante la UEFA, lo que le otorga una ventaja comparativa notable si la organización europea decide repartir de forma diferente las sedes o directamente retirar a Italia del mapa del torneo.

La amenaza de Čeferin no es retórica. La UEFA tiene precedentes de retirar o reasignar sedes cuando los compromisos adquiridos no se materializan, y el presidente del organismo ha dejado claro que el tiempo se agota. Italia tiene por delante una carrera contrarreloj en la que los obstáculos son tanto administrativos como políticos, y en la que el coste de la inacción es perder uno de los torneos de fútbol más importantes del continente.