Tarifa a Tánger en tren bajo el mar: así es el proyecto del túnel del Estrecho que el Mundial 2030 ha vuelto a poner sobre la mesa

Los ingenieros alemanes de Herrenknecht avalan la viabilidad técnica y el Gobierno español ya ha aprobado fondos para continuar los sondeos geológicos bajo el Estrecho de Gibraltar

Lo que durante décadas pareció una utopía empieza a tener forma de proyecto real. El túnel ferroviario submarino entre España y Marruecos bajo el Estrecho de Gibraltar se ha reactivado en los últimos meses con un catalizador claro: la designación de ambos países como sedes del Mundial de Fútbol 2030. La obra conectaría Punta Paloma (Tarifa) con Punta Malabata (Tánger) a través de 38,5 kilómetros de túnel, de los cuales 27,7 km serían submarinos.

La empresa alemana Herrenknecht, una de las mayores especialistas mundiales en tuneladoras, ha avalado la factibilidad técnica del proyecto. El Ministerio de Transportes español ya ha concluido que existe la tecnología necesaria para ejecutar la obra. Además, en marzo de este año el Gobierno aprobó una partida adicional de 1,73 millones de euros para que la empresa pública SECEGSA continúe con los sondeos geológicos y estudios de ingeniería bajo el estrecho.

El coste: más de 15.000 millones en total

El precio es alto. La inversión proyectada solo para el tramo español asciende a unos 8.500 millones de euros. El coste total del proyecto podría superar los 15.000 millones de euros. Una cifra que sitúa este túnel entre las infraestructuras más caras de la historia europea, comparable en escala al Eurotúnel que une Francia con el Reino Unido, que sirve de modelo para el diseño elegido: doble vía para pasajeros y mercancías.

El trazado no sigue la ruta más corta, que sería de unos 14 kilómetros, porque esa opción alcanza profundidades inasumibles para la tecnología actual. La alternativa elegida, de 28 kilómetros en su tramo submarino más exigente, evita las zonas de mayor profundidad del lecho marino para reducir la complejidad técnica y los riesgos de ingeniería.

El Mundial 2030 como motor político y financiero

Aunque el objetivo inicial era tener el túnel operativo para 2030, los expertos sitúan la puesta en marcha real entre 2035 y 2040. Los plazos de construcción, los estudios previos y los procesos de licitación hacen imposible cumplir con la fecha del torneo. Sin embargo, el Mundial ha conseguido lo que décadas de proyectos técnicos no lograron: convertir el túnel en una prioridad política real y atraer el interés de fondos de la Unión Europea para su financiación parcial.

Para 2050, las estimaciones apuntan a un tráfico de 12,8 millones de pasajeros y 3 millones de toneladas de mercancías anuales. Un volumen que justifica económicamente la inversión a largo plazo.

Los riesgos que quedan por resolver

El proyecto aún tiene obstáculos técnicos pendientes. La zona del Estrecho de Gibraltar registra una actividad sísmica notable y la presión del lecho marino a la profundidad elegida es un desafío de ingeniería que algunos críticos señalan como el mayor riesgo financiero del proyecto. Si aparecieran problemas geológicos imprevistos durante la excavación, el coste podría dispararse de forma significativa.

Lo que hace unos años era ciencia ficción tiene hoy financiación pública, aval técnico y agenda política. Si España y Marruecos mantienen el impulso, el túnel del Estrecho podría ser una realidad antes de que acabe la próxima década.