Un expediente de 74 infracciones por pagos a agentes
La sanción llega tras un expediente de 74 infracciones de la norma E1.2 de la Federación Inglesa, ligadas a pagos no declarados a agentes e intermediarios entre 2009 y 2022, concentrados sobre todo entre 2010 y 2016, bajo la propiedad de Roman Abramovich.
La actual propiedad del Chelsea, liderada por Todd Boehly y Clearlake Capital, autodenunció estas prácticas ante la Federación Inglesa al completar la compra del club en 2022. Las operaciones señaladas incluyen los traspasos de Eden Hazard, Samuel Eto'o y Willian. El club admitió las 74 infracciones antes de la audiencia.
Una comisión impuso 6 puntos, la apelación los cambió por un veto
Una comisión reguladora independiente impuso primero al Chelsea una resta de 6 puntos, en suspenso hasta el 30 de junio de 2027, más una multa de 10 millones de libras. El club solo recurrió el castigo deportivo, y un órgano de apelación independiente sustituyó los puntos por una prohibición de inscripción durante dos ventanas de traspasos completas y consecutivas, también en suspenso hasta esa fecha. Según el comunicado de la FA, la multa no fue objeto de recurso y su importe íntegro se destinará al fútbol base.
Tercera sanción por el mismo expediente
Es la tercera consecuencia disciplinaria que arrastra el club por los mismos pagos históricos. La UEFA ya cobró 10 millones de euros en 2023, y la Premier League sumó en marzo de 2026 una multa de 10,75 millones de libras, un veto de fichajes de un año en suspenso y una prohibición inmediata de nueve meses para inscribir canteranos. Las tres sanciones conviven con el nuevo control financiero que la Premier League impuso sobre el gasto en agentes y salarios.
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El aviso que llega al Barça
El endurecimiento sobre comisiones opacas a intermediarios no es un problema exclusivamente inglés. En julio, futbolfinanzas calculó que las comisiones de Gordon elevan el coste real de la operación hasta los 104 millones de euros para el FC Barcelona, muy por encima de los 80 millones que confirmó el club por el traspaso. Ni el Chelsea de la era Abramovich ni el Barça actual desglosan lo que perciben los intermediarios, y el expediente inglés recuerda que esa opacidad puede convertirse en sanción años después de cerrado el fichaje.





