El paralelismo del Real Madrid entre la FIFA y CVC no aguanta el examen

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El club blanco celebra que la FIFA frene la venta del 20% de FIFA Forward Enterprise a privados, pero equipara mal la operación con el caso CVC

El Real Madrid ha valorado "muy positivamente" la marcha atrás de la FIFA en su plan de vender participaciones del Mundial a inversores privados, y ha aprovechado su comunicado oficial del club para reivindicar una postura que dice mantener desde hace años: la oposición al acuerdo entre LaLiga y el fondo CVC, que compromete un porcentaje de los ingresos audiovisuales de los clubes durante cincuenta años.

Un rechazo que se construyó en días

El proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE) planteaba vender hasta un 20% de una filial valorada en 20.000 millones de dólares para captar 4.200 millones de dólares destinados a las 211 federaciones miembro. La reacción se encadenó rápido: la CONCACAF y la confederación asiática mostraron su rechazo, la UEFA y sus 55 federaciones amenazaron con no disputar competiciones de la FIFA si el plan seguía adelante, y Carlos Cordeiro, asesor principal de Gianni Infantino, dimitió el 31 de julio calificando la propuesta de mal negocio para el fútbol. Infantino canceló el proyecto el 1 de agosto.

Dos reguladores que no son comparables

El paralelismo del Real Madrid cojea en un punto técnico que su comunicado pasa por alto: la FIFA es a la vez regulador y organizador de sus propias competiciones, mientras que LaLiga es solo organizadora de las suyas y su regulación corresponde a la RFEF. LaLiga integra además en su propia estructura a los dueños reales del negocio, los clubes, algo que el plan de la FIFA no ofrecía a sus federaciones. Y el acuerdo con CVC, sostenido por el Plan Impulso de LaLiga, nunca vinculó a quien no lo firmó: el propio Real Madrid se descolgó de la operación sin que le afectara, mientras que la venta de la FFE habría condicionado por igual a las 211 asociaciones.

Una comparación incómoda para el propio club

El argumento pierde fuerza porque el Real Madrid estudia ahora una filial de inversión casi calcada a lo que critica: vender un 10% de una nueva sociedad que concentraría derechos de televisión, patrocinios y plusvalías por traspasos, para captar hasta 1.000 millones de euros de un inversor externo. La diferencia real, otra vez, es quién retiene el control del activo. En el fútbol de selecciones ese control escapa a los clubes que lo sostienen con sus jugadores; en el proyecto blanco sigue en manos de sus cerca de 100.000 socios, aunque el mecanismo de fondo (ceder ingresos futuros a cambio de caja inmediata) sea el mismo que el club dice rechazar cuando lo firman otros.