El máximo dirigente del fútbol mundial busca apoyos tras hundirse la venta del 20% de FIFA Forward Enterprise, valorada en 20.000 millones, y Marruecos ya reafirmó el suyo
Gianni Infantino habría ofrecido a Marruecos la organización de la final del Mundial 2030 a cambio de respaldo político, según ha trascendido esta semana. La jugada llega justo cuando el presidente de la FIFA intenta recomponer su posición tras retirar, la semana pasada, el plan para vender una participación del 20% de FIFA Forward Enterprise (FFE), la filial que iba a gestionar los derechos comerciales del organismo.
Un plan de 4.200 millones que se ha vuelto tóxico
La propuesta buscaba captar 4.200 millones de dólares de inversores privados, según ha trascendido, con Thrive Eternal, la firma de Joshua Kushner, como candidato a inversor ancla sobre una valoración de 20.000 millones para la filial. A cambio, según detalló la propia FIFA en su comunicado de aclaraciones, cada una de las 211 federaciones miembro recibiría 20 millones de dólares en fondos de desarrollo entre 2027 y 2030, más otros 20 millones adicionales de participación voluntaria a través del Programa FIFA Fast Forward: hasta 40 millones por federación si la operación salía adelante. La UEFA rechazó el plan de plano y varias federaciones europeas retiraron su respaldo a Infantino, mientras Marruecos, uno de los países que ya confirmó su apoyo, acogió al suizo durante toda la última semana.
| Concepto | Cifra |
|---|---|
| Valoración de FFE | 20.000 millones de dólares |
| Participación buscada | 20% |
| Captación prevista | 4.200 millones de dólares |
| Fondos garantizados por federación (2027-2030) | 20 millones de dólares |
| Fondos adicionales voluntarios (Fast Forward) | hasta 20 millones más |
La final como moneda de cambio
El respaldo de Marruecos llega con un precio concreto: la organización de la final, que depende en última instancia del propio Infantino y que España daba casi por hecha en el Santiago Bernabéu. La Federación Española admite ahora una incertidumbre inédita, alimentada porque Infantino ha visitado Marruecos cuatro veces en dos años sin pisar España desde la etapa de Luis Rubiales. Su posible reelección en marzo de 2027, con toma de posesión prevista en Rabat para un mandato hasta 2031, le daría el control total sobre esa decisión durante todo el ciclo del torneo.
El coste político de un fracaso financiero
El episodio deja una lectura de fondo para el reparto de fondos de la FIFA: cuando una operación de 20.000 millones se cae, el capital que queda por repartir no es solo dinero, es influencia. Con los nuevos ingresos de las federaciones ya en juego por el ciclo 2026-2030, Infantino compensa el frenazo comercial con moneda política, y las aclaraciones oficiales de la FIFA no despejan la duda de fondo: el mercado de apoyos hacia su reelección se paga ahora también en sedes.





