La Serie A diseña una media company para sus derechos internacionales de televisión

Los ingresos televisivos exteriores, la brecha que la Liga italiana quiere cerrar

El presidente de la Lega Serie A, Ezio Simonelli, ha detallado esta mañana en el Merger & Acquisition Summit 2026 la hoja de ruta para corregir el déficit crónico de ingresos por derechos televisivos internacionales. La competición italiana factura 1.500 millones de euros anuales con la venta centralizada de sus derechos, una cifra que palidece al comparar el músculo comercial de sus clubes con el de los gigantes de LaLiga o la Premier League.

Simonelli expuso un dato demoledor: AC Milan e Inter de Milán, los dos clubes con mayor proyección internacional del campeonato, apenas generan entre 70 y 80 millones de euros por temporada en todas sus líneas de negocio audiovisual. La comparación con el Real Madrid, que supera los 350 millones, explica la dificultad para retener talento y competir en fases avanzadas de las competiciones europeas.

Una media company con capital externo y sin cesión de gobernanza

La solución que estudia la Lega Serie A pasa por crear una sociedad vehículo —una media company participada por inversores— que gestione en exclusiva los derechos de emisión internacionales. La estructura evita el escollo que en el pasado bloqueó cualquier entrada de fondos: no habrá intromisión en la gobernanza de la Liga. La entidad se limitaría a comercializar y producir la señal en los mercados exteriores, devolviendo a los clubes un canon o una participación en los beneficios.

«Estamos en fase embrionaria de análisis, con consultores evaluando la viabilidad», precisó Simonelli. La patronal quiere dejar atrás el modelo actual, anclado en la venta directa a operadores sin apenas transformación digital ni segmentación geográfica. La cifra de 1.500 millones incluye la producción de los feeds que viajan por el mundo, pero apenas se monetizan fuera de las fronteras italianas.

Estadios obsoletos y horarios que frenan la venta en Oriente Medio

Simonelli vinculó la debilidad del producto audiovisual a dos lastres estructurales: la vetustez de los recintos y la programación. «Los estadios son poco acogedores, la imagen televisiva del espectáculo se resiente y eso repercute en el precio de los derechos», admitió. Añadió una barrera horaria difícil de sortear: los partidos estelares de la Serie A se disputan a las 20:45 horas. En Oriente Medio, uno de los focos prioritarios de expansión, esa franja coincide con la madrugada, lo que desploma las audiencias y el interés de los compradores.

La radiografía de Simonelli no se limita al negocio audiovisual. Recordó que más de la mitad de los clubes de Serie A están en manos de propietarios extranjeros, atraídos precisamente por las ineficiencias del sistema: «Las carencias estructurales italianas son las que pueden ofrecer a los inversores un mayor incremento de valor». El caso extremo lo ejemplificó con Sicilia y Calabria, regiones que suman el 12-13 % de la población y apenas aportan dos futbolistas a las grandes ligas europeas. La creación de una media company con capital externo no resolverá ese cuello de botella demográfico, pero sí aspira a inyectar los recursos necesarios para acortar distancias con LaLiga y la Premier League.